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Gastos en pareja: cuatro métodos y sus consecuencias
Pagar mitad y mitad parece lo más equitativo. En cuanto los ingresos difieren, es aritméticamente lo más desigual. Estos son los cuatro métodos posibles, comparados sobre una pareja que gana 1 600 € y 2 400 € netos al mes, con lo que cada uno produce de verdad.
La respuesta corta
No hay un método justo en abstracto, pero sí un indicador que decide: lo que le queda a cada uno después de pagar los gastos comunes. El 50/50 deja al sueldo más bajo casi la mitad de margen; el reparto proporcional a los ingresos lo mantiene equilibrado.
En España, el artículo 1438 del código civil establece que los cónyuges contribuyen a las cargas del matrimonio en proporción a sus recursos económicos, salvo pacto distinto. Es decir: la regla por defecto es el prorrateo, no la mitad.
El caso de referencia
Ana gana 1 600 € netos al mes, Bruno 2 400 €. Sus gastos comunes suman 1 400 €: alquiler 800 €, compra 350 €, suministros y comunidad 150 €, varios 100 €.
Método 1 — Mitad y mitad
Cada uno pone 700 €.
| Ingresos | Aporta | % de su sueldo | Le queda | |
|---|---|---|---|---|
| Ana | 1 600 € | 700 € | 44 % | 900 € |
| Bruno | 2 400 € | 700 € | 29 % | 1 700 € |
A Bruno le queda casi el doble una vez pagado lo común. En la práctica él puede ahorrar, viajar o salir mientras ella elige. Es fácil de aplicar, y es el origen de un desequilibrio que, acumulado durante años, produce patrimonios muy distintos.
Cuándo funciona: sueldos parecidos, o decisión explícita de los dos.
Método 2 — En proporción a los ingresos
Cada uno aporta la parte de los gastos comunes que corresponde a su peso en los ingresos del hogar. Los ingresos suman 4 000 €: Ana pesa un 40 %, Bruno un 60 %.
| Ingresos | Aporta | % de su sueldo | Le queda | |
|---|---|---|---|---|
| Ana | 1 600 € | 560 € | 35 % | 1 040 € |
| Bruno | 2 400 € | 840 € | 35 % | 1 560 € |
Cada uno dedica la misma proporción de su sueldo al hogar, y la diferencia de margen refleja exactamente la diferencia de ingresos, ni más ni menos. Es el criterio que recoge la ley española, y el que más se recomienda.
El cálculo: aportación = gastos comunes × (sueldo propio ÷ ingresos del hogar). Se rehace cuando cambia un sueldo, no cada mes.
Método 3 — El bote común total
Los dos sueldos entran en una cuenta común, todos los gastos salen de ahí, y lo que sobra se reparte por igual. A Ana y a Bruno les quedan 1 300 € a cada uno.
Es el método más solidario y el más redistributivo: equivale a que Ana aporte 300 € y Bruno 1 100 € para tener el mismo margen. Supone confianza completa y ver la pareja como una única unidad económica.
Su punto ciego: en una pareja de hecho, sin matrimonio, lo aportado a una cuenta a nombre de uno solo se presume suyo salvo prueba en contra. Una cuenta conjunta, o al menos un registro de las aportaciones, no es desconfianza: es lo que evita una discusión imposible años después.
Método 4 — Cuentas separadas, reparto por partidas
«Tú el alquiler, yo la compra.» Muy extendido porque no exige ningún cálculo. Su defecto es que el resultado es arbitrario: depende de cuánto cuesta cada partida, no de una intención.
| Se encarga de | Aporta | % de su sueldo | |
|---|---|---|---|
| Ana | Compra + varios | 450 € | 28 % |
| Bruno | Alquiler + suministros | 950 € | 40 % |
Aquí el reparto sobrecorrige: Bruno dedica un porcentaje de su sueldo mayor que Ana, sin que nadie lo haya decidido. El mes que sube la compra, el equilibrio se mueve otra vez. Es aceptable a condición de comprobar una vez al año dónde aterriza de verdad.
Comparación
| Método | Ana aporta | Bruno aporta | Le queda a Ana | Le queda a Bruno |
|---|---|---|---|---|
| Mitad y mitad | 700 € | 700 € | 900 € | 1 700 € |
| Proporcional | 560 € | 840 € | 1 040 € | 1 560 € |
| Bote común total | 300 € | 1 100 € | 1 300 € | 1 300 € |
| Por partidas | 450 € | 950 € | 1 150 € | 1 450 € |
Los cuatro son defendibles. Lo que no lo es, es sufrir uno sin haberlo elegido — sobre todo el 50/50 por defecto, adoptado porque nadie quiso sacar el tema.
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Crear el grupo de la parejaRégimen económico: por qué cambia las cosas
En la mayor parte de España, el régimen por defecto del matrimonio es la sociedad de gananciales: lo que cada uno gana durante el matrimonio es común, se reparta como se reparta el pago de las facturas. En Cataluña y Baleares, el régimen por defecto es la separación de bienes, donde cada patrimonio sigue siendo propio — y ahí quién paga qué sí tiene consecuencias reales a largo plazo.
Para las parejas de hecho no hay régimen económico automático: todo depende del acuerdo entre ambos y de lo que se pueda demostrar. Por eso conviene dejar rastro de las aportaciones, sobre todo en los gastos grandes.
Esta información es general y no constituye asesoramiento jurídico.
Más allá del mes corriente
- Las aportaciones desiguales al comprar una vivienda. Es lo más importante económicamente de una pareja, y lo que peor se arregla después. Se resuelve en la escritura, ante notario, no en una hoja de cálculo.
- Las excedencias y reducciones de jornada. Una bajada temporal de ingresos desequilibra de forma duradera el ahorro de quien la asume. Es mejor ajustar la aportación explícitamente que compensarlo «de alguna manera».
- El ahorro. Decidid si es común o individual, y en qué proporción. Un ahorro «individual» alimentado por márgenes muy desiguales reproduce la desigualdad de ingresos, amplificándola.
- Los gastos grandes puntuales —viaje, electrodomésticos, coche— merecen apuntarse incluso en una pareja que lo comparte todo, aunque solo sea para saber a dónde va el dinero.
Resumen
- El 50/50 solo es equitativo con sueldos parecidos; si no, reparte el margen de forma muy desigual.
- El reparto proporcional iguala el esfuerzo relativo: es el criterio del código civil español.
- El bote común total es el más solidario, siempre con cuenta conjunta o registro de aportaciones.
- El reparto por partidas es cómodo pero arbitrario: comprueba una vez al año dónde aterriza.
- Elegid explícitamente, y volved a hablarlo cuando cambie un sueldo.